Presidente Donald Trump:
Guárdese su opinión para cuando esté de parranda con sus amigos, esos que se sienten superiores y viven señalando a los demás como si fueran dueños de la moral y la “grandeza” de Estados Unidos. El Super Bowl es un espectáculo cultural, no un mitin político ni una tribuna para sus berrinches.
Si de verdad le preocupa la imagen del país, mejor empiece por arreglar su propio pasado y aclarar todo lo que sigue saliendo a la luz sobre Epstein, en lugar de desviar la atención con críticas ridículas a un show musical.
Dedíquese a gobernar, a resolver los problemas reales de la gente y a dejar de usar cada tema para alimentar su ego. Estados Unidos necesita liderazgo, no escándalo, gritos y teatro.
