Las elecciones de delegados sindicales en el ISSSTE Yucatán no fueron un simple trámite interno. Fueron una prueba de organización, de cercanía y de legitimidad. Y el resultado fue claro: ganó la planilla azul.
Encabezada por Bertha Real, Gloria Ortegón y Eduardo Díaz, la planilla azul logró imponerse en una contienda competida donde participaron también la planilla naranja, liderada por Ali Celis; la planilla verde, encabezada por Michael May Álvarez; y la planilla guinda, representada por Sergio Montero.
Pero más allá de los nombres y colores, lo que marcó la diferencia fue el trabajo territorial.
Mientras otros grupos concentraban su esfuerzo en mensajes generales, la planilla azul recorrió todos los centros laborales, escuchó directamente a las y los trabajadores y recogió, una por una, las propuestas y peticiones que ahora llevarán al Congreso Extraordinario que se celebrará en Huastepec, Morelos.
No fue una campaña de escritorio. Fue una campaña de territorio.
La votación se desarrolló en clínicas del interior del estado: Motul, Valladolid, Tizimín, Progreso, Tekax y Ticul. También en Mérida, en la delegación del ISSSTE, los hospitales de Susulá, Linda Vista y el Hospital Regional, así como en la delegación de Pensiones.
Es decir, fue un proceso amplio, distribuido y representativo.
Cuando un equipo recorre cada centro laboral y escucha a la base, el resultado no es casualidad: es consecuencia. La victoria azul no puede entenderse solo como una suma de votos; es el reflejo de una estrategia que privilegió el contacto directo, el diálogo y la construcción colectiva.
El Congreso Extraordinario en Huastepec no será un espacio menor. Ahí se discutirán temas relevantes para el futuro del sindicato y las condiciones laborales de miles de trabajadores. Por eso la responsabilidad es grande: no se trata solo de representar una planilla ganadora, sino de llevar la voz real de las clínicas, hospitales y oficinas de Yucatán.
La contienda fue plural y democrática. Las otras planillas aportaron competencia y contraste, lo que fortalece cualquier ejercicio sindical. Pero el mensaje de la base fue contundente: prefirió a quienes caminaron, escucharon y organizaron.
Ahora comienza la parte más importante: cumplir.
Porque en el sindicalismo moderno ya no basta con ganar elecciones internas; se requiere gestión efectiva, transparencia y resultados tangibles.
La planilla azul ganó la confianza. En Huastepec deberá convertir esa confianza en representación firme, propuestas claras y defensa auténtica de los derechos laborales.
El voto habló. Ahora toca responderle.
