TEKAX: LA MUERTE DE UNA TRABAJADORA DEL AYUNTAMIENTO Y LA MISERIA MORAL DEL PODER.
Lo que ocurrió en Tekax no puede ni debe quedar en silencio. Aquí no solo estamos ante un accidente trágico, estamos frente a un caso que exhibe con crudeza la descomposición humana de una autoridad municipal.
Una empleada del Ayuntamiento perdió la vida tras ser arrollada por una motocicleta cuando regresaba a su casa en bicicleta, después de cumplir con su jornada laboral.
Una mujer trabajadora, jefa de familia, que hoy deja hijos desamparados.
Hasta ahí, la tragedia.
Lo que sigue es indignante.
De acuerdo con información recibida en esta redacción, cuando se solicitó apoyo al presidente municipal, Herve Manuel Vallejos Sansores, la respuesta fue un golpe más cruel que el propio accidente: “no hay recursos”. Así, sin más. Como si la vida de una trabajadora valiera menos que cualquier rubro administrativo.
Pero lo verdaderamente alarmante —y que debe investigarse de inmediato— es que presuntamente se refirió a los hijos de la víctima sugiriendo que fueran enviados a un orfanato. Esa sola idea no solo es inaceptable, es una muestra de una deshumanización absoluta para quien ocupa un cargo público.
Aquí no hay espacio para matices: si esto se confirma, estamos frente a un gobernante sin sensibilidad, sin responsabilidad y sin la mínima ética para ejercer el poder.
Y que no se equivoque el alcalde: esto no es un tema de “apoyos” ni de “voluntad”. Es un tema de ley.
La trabajadora se encontraba en traslado directo de su centro laboral a su domicilio, lo que configura un accidente de trabajo en trayecto, obligando legalmente al Ayuntamiento a responder. Negarse no solo es inmoral, podría constituir responsabilidades administrativas e incluso legales.
Por eso las preguntas son claras y no admiten evasivas:
¿Va a asumir su responsabilidad el Ayuntamiento?
¿Se garantizará la protección y el futuro de los hijos de la víctima?
¿O se confirmará que en Tekax gobierna la indiferencia?
Porque aquí no solo murió una trabajadora. Aquí quedó exhibido un gobierno que abandona, que evade y que desprecia a su propia gente.
La ciudadanía no puede ni debe normalizar esto.
Hoy Tekax no necesita discursos. Necesita respuestas, justicia y, sobre todo, humanidad.
Y si el poder no es capaz de ofrecerlas, entonces no merece ejercerlo.
