Compromiso Social: ¿nuevo partido o nueva estrategia política rumbo al 2027?.
El nacimiento de un nuevo partido político siempre genera expectativas. En teoría, representa una nueva alternativa para la ciudadanía, una oportunidad para renovar liderazgos y abrir espacios a voces distintas. Sin embargo, en la política yucateca las apariencias suelen ser solo una parte de la historia.
Con la entrega de la certificación oficial por parte del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Yucatán (Iepac), Compromiso Social inicia formalmente su vida como partido político local. Al frente de su estructura aparecen Armando Cabrera Cantú como presidente y Ninno Ferro Muñoz encabezando el Consejo Estatal.
La integración de esta dirigencia no ha pasado desapercibida. Llama la atención la presencia de Ninno Ferro, quien apenas en octubre de 2024 fue designado por el Comité Ejecutivo Nacional de Morena como coordinador de Mexicanos en el Exterior para Yucatán. Esa cercanía política ha dado pie a diversas interpretaciones sobre el papel que podría desempeñar esta nueva fuerza política.
Durante la etapa de conformación del partido también destacó la participación del diputado Bayardo Ojeda, quien, según versiones difundidas en el ámbito político local, esperaba ocupar la presidencia del instituto político. Finalmente quedó fuera de la dirigencia, al igual que varios de sus colaboradores cercanos. A cambio, la versión que circula es que recibió el compromiso de respaldo para buscar su reelección.
Las mismas versiones señalan que detrás de ese relevo hubo una intensa operación política en la que participaron diversos actores. Entre ellos se menciona al secretario general Omar Avilés, quien habría ejecutado la decisión, mientras que otros atribuyen la operación a la influencia del director general del Conalep en Yucatán, Felipe Duarte, quien habría impulsado el nombramiento de Armando Cabrera Cantú.
Otro elemento que alimenta el debate es que Armando Cabrera también dirige el Conalep Mérida II, situación que para algunos representa una concentración de responsabilidades políticas y administrativas que inevitablemente genera cuestionamientos sobre la independencia del nuevo partido.
A ello se suma otro comentario recurrente dentro de distintos círculos políticos: que Armando Cabrera ni siquiera sería originario de Yucatán, argumento utilizado por algunos críticos para cuestionar si realmente representa un proyecto construido desde las bases del estado o una estrategia diseñada desde otros espacios de poder.
La pregunta de fondo es otra: ¿Compromiso Social nace para competir electoralmente o para cumplir una función política específica?
Entre analistas y operadores electorales comienza a tomar fuerza la hipótesis de que podría convertirse en un partido satélite de Morena, con el objetivo de atraer a los militantes inconformes, liderazgos desplazados y grupos resentidos que, de otra manera, podrían fortalecer a partidos de oposición o a nuevas fuerzas políticas.
Si ese fuera su verdadero papel, más que dividir el voto de Morena, buscaría contener la fuga de cuadros políticos y mantenerlos dentro de un mismo bloque de influencia rumbo a las elecciones de 2027.
Por ahora, Compromiso Social apenas comienza su historia. Será el tiempo, sus decisiones, la integración de sus candidaturas y su comportamiento político los que permitirán conocer si realmente representa una nueva opción para los yucatecos o si termina confirmando la percepción de quienes lo consideran una extensión estratégica del partido en el poder.
En política, las dirigencias pueden cambiar de nombre; lo verdaderamente importante es descubrir quién toma las decisiones y con qué propósito. Ese será el principal reto que deberá enfrentar este nuevo instituto político ante una ciudadanía cada vez más crítica y exigente.
