“Nueva Esperanza” Movimiento Nacional .
En la realización de La Asamblea Iformativa y de Organización, en Ciudad del Carmen, Campeche, el representante nacional del Movimiento Nueva Esperanza, destacó mucho la presencia de todos y cada uno de los ciudades presentes y que se dieron cita a esta asamblea, destacando la importancia de la participación ciudadana denteo los partidos políticos y que Ciudad del Carmen siempre se ha destacado por participar.
Ya en el uso de la palabra de C. Alma Delia Sanchez Rivera, conmovió a toda la sistencia con su discurso que a continuación transcribirlo: “Hoy vengo ante ustedes con el corazón en la mano y con
el anhelo más profundo y sincero de que nuestra tierra,
nuestra comunidad y cada una de nuestras colonias sean
mejores que ayer. Vengo a hablarles con la frente en alto,
no desde la soberbia del poder ni desde la comodidad del
discurso ensayado, sino desde la humildad de quien
camina las mismas calles y comparte los mismos
dolores.
Si nos detenemos un instante a mirar lo que nos rodea y
escuchamos el sentir de nuestra gente, es imposible no
hacernos esa pregunta que tantas veces nos carcome por
dentro: ¿a dónde vamos a parar si caemos siempre en
el mismo error de confrontarnos? ¿A dónde vamos a parar si permitimos que el orgullo o el cálculo político nos vuelvan sordos ante las necesidades de los nuestros? Es momento de darle paso a la humildad, de entrar a la intimidad de nuestras almas en total plenitud y recordar que no hay proyecto ni trinchera que valga la pena si le damos más valor a las disputas que al amor y al respeto por nuestro pueblo. Por eso, hoy no vengo a lanzar críticas fáciles hacia afuera ni a señalar con el dedo. Vengo a hacer una autocrítica honesta y valiente, porque el movimiento por el que luchamos, por el que nos movilizamos y marchamos bajo el sol, nació para servir a la gente y no para servirse de ella. Debemos ser capaces de reconocer con total claridad que las cosas pueden y deben estar mucho mejor. En el plano nacional, tenemos el ejemplo claro y firme de nuestra presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, quien está haciendo un trabajo ejemplar, congruente y entregado por la patria. Sin embargo, hacia abajo, nos falta mucho por mejorar, con la mano en el corazón y mirando a los ojos a las familias carmelitas, les ofrezco una disculpa sincera. Les ofrecemos una disculpa porque todos esperábamos más en la seguridad de nuestros barrios, en las oportunidades reales de desarrollo y en el acceso digno a la salud. Como decía Giacmo Matteotti, “someterse a la crítica y a la autocrítica no es debilitarse, es fortalecer la autoridad moral frente al pueblo”. Reconocer lo que falta no nos destruye; nos dignifica y nos obliga a corregir el rumbo. Sabemos bien que, en este trayecto, muchos de los hombres y mujeres que caminaron desde el inicio para construir este cambio fueron desplazados. Y nos duele que, por culpa de unos cuantos, la gente hoy cuestione las causas más nobles. Pero hoy estamos aquí para decirles que no nos quebrantamos. Como nos ha enseñado con su firmeza el Profesor René Bejarano Martínez, un hombre que en las buenas y en las malas no se rajó ante el infortunio, que se mantuvo leal a sus creencias, a sus sueños y a los camaradas sin doblarse ante las tempestades, nosotros también nos mantenemos de pie junto a el y junto al pueblo. Como señalaba la pensadora Rosa Luxemburgo, “la verdadera política nace de la sensibilidad con los de abajo, no del cálculo con los de arriba”. Nuestra lealtad no es con los cargos ni con las cúpulas; nuestra lealtad es y será siempre con la mujer carmelita, con el hombre carmelita que día a día entrega su esfuerzo con honestidad para sostener a su familia de manera modesta pero digna. Nuestra lealtad es con los adultos mayores y, muy especialmente, con nuestros jóvenes, que hoy miran al horizonte con incertidumbre por culpa del eco de los desaciertos del pasado. A esa juventud le decimos que la esperanza sigue viva. José Ingenieros nos recordaba que “la juventud que no construye es una tragedia; hay que hacer de la calle un aula y del barrio un espacio de creación”. Queremos rescatar a nuestros jóvenes no con discursos vacíos, sino devolviéndoles la cultura, el deporte y la educación, haciendo que cada calle de nuestra Isla deje de ser un espacio de riesgo y se transforme en un auténtico pasillo de luz y conocimiento. Queremos recuperar aquella Isla de Carmen de paz, de armonía, de bonanza y de felicidad, donde las familias caminaban con tranquilidad. El gran cambio histórico comenzó en 2018 y la transformación se ha consolidado con firmeza gracias a la mejor presidenta. Pero el capítulo que hoy nos toca escribir en Carmen demanda que el pueblo sea quien verdaderamente entre a gobernar. A los mismos de siempre, a los que vieron en la política un botín o un privilegio, les decimos con claridad: hasta nunca. Salvador Allende decía con sabiduría que “no se trata de ganar una guerra entre hermanos, se trata de ganar la paz y la dignidad para todos”. Que esta reunión sea el punto de partida para sanar, para unir fuerzas y para construir juntas y juntos una mejor ciudad y la comunidad que nos merecemos. Manos a la obra, porque la verdadera transformación se hace con el pueblo y para el pueblo.
Viva México.
Viva Campeche.
Viva Ciudad del Carmen.
En la foto Rene Bejarano con Alma Delia Sanchez Rivera y Flor Rouco Pacheco.
