Cuando la pregunta incomoda, aparece el verdadero rostro de “Papá o Abuelo Toro”.
Hay políticos que se crecen frente a un micrófono cuando hablan de sus logros, pero se descomponen cuando la pregunta toca aquello que prefieren no explicar. Eso es precisamente lo que proyectó el diputado y coordinador de la bancada del PAN en el Congreso de Yucatán, Roger Torres Peniche, al ser cuestionado por el tema de las dunas.
El medio Crédito a Eco Yucatán exhibió un momento que dice mucho más que cualquier discurso: ante una pregunta incómoda, el legislador respondió con evidente molestia: “¿Qué quieres que te conteste? ¿Lo que tú quieres?”.
¿Desde cuándo preguntar se convirtió en una provocación?
Roger Torres parece olvidar que la prensa no está para hacer preguntas cómodas ni para cuidar la imagen de los políticos. Su obligación es preguntar, insistir y cuestionar, especialmente cuando existen asuntos ambientales que preocupan a cientos o miles de yucatecos.
Y aquí está el punto verdaderamente incómodo para “Papá Toro”: las dunas no son propiedad de ningún partido político, ni de ningún exgobernador, ni de ningún grupo empresarial. Son patrimonio ambiental de Yucatán.
Si existen permisos, autorizaciones, trámites o decisiones tomadas durante la administración de Mauricio Vila Dosal que hoy son cuestionadas por ciudadanos y organizaciones ambientalistas, lo mínimo que merece la sociedad es una explicación clara, documentada y sin berrinches.
Porque una pregunta no se responde con prepotencia. Se responde con información.
Torres Peniche ocupa actualmente la coordinación de la bancada panista en el Congreso del Estado; el propio Congreso lo identifica como coordinador de su fracción. Precisamente por esa responsabilidad debería entender que su investidura le exige mayor serenidad, no mayor arrogancia.
Y hay algo todavía más delicado: cuando un político reacciona de esa manera frente a una pregunta, inevitablemente genera sospechas y alimenta la percepción de que hay temas que le incomodan demasiado.
Si está tan seguro de que todo se hizo correctamente durante el gobierno de su amigo Mauricio Vila Dosal, entonces la respuesta debería ser sencilla:
¿Quién autorizó? ¿Cuándo? ¿Con qué estudios? ¿Qué dependencias participaron? ¿Se cumplieron las normas ambientales? ¿Quién firmó?
Eso es lo que la ciudadanía quiere saber.
No hace falta levantar la voz.
No hace falta descalificar a la reportera.
No hace falta poner cara de enojo.
Hace falta responder.
“Papá Toro” debería entender que la época en la que un político podía intentar intimidar a un periodista con una mala contestación ya quedó atrás. Hoy las cámaras graban, las redes reproducen y la ciudadanía juzga.
Y quizá lo más preocupante no sea la pregunta que le hicieron, sino la reacción que provocó.
Porque cuando un político presume experiencia, oficio y capacidad para debatir, pero pierde la compostura ante una pregunta incómoda, deja una interrogante mucho más grande sobre la mesa:
¿Qué es exactamente lo que tanto le molesta que los yucatecos quieran saber sobre las dunas?
La respuesta no se la debe al periodista.
Se la debe a todos los Yucatecos.
Credito a Eco Yucatán.
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