EL PRI DE YUCATÁN: ¿OPOSICIÓN EN EL CONGRESO Y SILENCIO EN EL SENADO?
Hay momentos en política en los que votar en contra no es suficiente.
Y este parece ser uno de ellos.
El presidente estatal del PRI y diputado local, Gaspar Quintal Parra, votó en contra del nuevo endeudamiento solicitado para Yucatán y sostuvo una posición que, en principio, merece reconocimiento: antes de comprometer nuevamente las finanzas de los yucatecos deben agotarse otras alternativas de gestión, ahorro e ingeniería financiera.
Pero ahora viene la parte verdaderamente difícil.
Demostrar que su oposición es sincera.
Porque si Gaspar Quintal realmente cree que Yucatán no debe seguir cargando deuda sobre los ciudadanos, entonces no puede quedarse solamente con su voto en el Congreso del Estado.
Tiene una obligación política mucho más incómoda:
EXIGIRLE A ROLANDO ZAPATA QUE DÉ LA CARA.
Sí.
Al senador del PRI.
Al exgobernador.
Al político que conoce perfectamente las finanzas públicas de Yucatán porque durante seis años estuvo al frente del Gobierno del Estado.
Porque no se puede hablar de responsabilidad financiera mirando únicamente hacia el gobierno de Joaquín Díaz Mena.
También hay que mirar hacia atrás.
Y ahí aparece Rolando Zapata.
El senador ha hablado recientemente de que sí está a favor de las obras, pero no a costa de más deuda para Yucatán.
Perfecto.
Entonces que lo explique.
Que diga cuánto endeudamiento recibió.
Cuánto contrató su administración.
Qué compromisos financieros dejó.
Qué obras se financiaron con deuda.
Qué resultados tuvieron.
Y, sobre todo, qué piensa hoy de que el Gobierno de Yucatán vuelva a recurrir al crédito.
Eso es lo que significa dar la cara.
PORQUE EL PRI NO PUEDE TENER UN DISCURSO PARA CADA POLÍTICO
Gaspar Quintal no puede ser el único priista defendiendo públicamente una postura de responsabilidad financiera mientras su propio partido guarda un prudente silencio respecto de uno de sus principales cuadros políticos.
Si la oposición es verdadera, debe ser pareja.
Si la crítica es sincera, debe ser completa.
Y si la deuda es mala para Yucatán hoy, también hay que revisar la deuda de ayer.
Aquí está la prueba para Gaspar Quintal.
No necesita cambiar su voto.
No necesita retractarse.
No necesita suavizar su discurso.
Tiene una alternativa mucho más sencilla:
Que le exija públicamente a Rolando Zapata que se pronuncie.
Que le pregunte al senador si comparte la postura del PRI estatal.
Que le pida explicar su visión sobre el nuevo endeudamiento.
Y que, de paso, le solicite explicar a los yucatecos su propia actuación cuando fue gobernador.
Porque si Gaspar Quintal hace eso, entonces habrá demostrado que su voto contra el préstamo no fue solamente una maniobra de oposición.
Habrá demostrado que está dispuesto a exigir cuentas incluso a los personajes más poderosos de su propio partido.
AHÍ ESTÁ EL VERDADERO EXAMEN DEL PRI
El PRI de Yucatán no necesita discursos.
Necesita congruencia.
Durante años los partidos han construido una práctica demasiado cómoda: cuando están en oposición, denuncian la deuda; cuando gobiernan, la justifican.
Cuando están en el poder hablan de responsabilidad.
Cuando pierden el poder descubren que las finanzas están mal.
Y cuando llega la siguiente elección, todos vuelven a prometer que ahora sí serán diferentes.
Los ciudadanos ya no compran ese discurso.
Por eso Gaspar Quintal tiene hoy una oportunidad política.
Puede demostrar que el PRI cambió.
Pero para hacerlo tendrá que cruzar una línea que muchos dirigentes partidistas prefieren no cruzar:
cuestionar a los suyos.
Porque resulta muy sencillo criticar a Joaquín Díaz Mena.
Lo verdaderamente difícil es preguntarle a Rolando Zapata qué piensa.
EL SILENCIO TAMBIÉN ES UNA POSTURA
Y aquí está el punto que no puede evadirse.
Si Gaspar Quintal votó contra el préstamo porque considera que existen alternativas antes de endeudar nuevamente a los yucatecos, entonces ¿por qué no ha convertido esa postura en una exigencia para todo el PRI?
¿Por qué no pedirle al senador que se pronuncie?
¿Por qué no pedirle al exgobernador que explique su propia historia financiera?
¿Por qué no poner sobre la mesa cuánto costaron las decisiones de administraciones anteriores?
Porque si no lo hace, corre el riesgo de que su oposición termine siendo interpretada como una simple jugada parlamentaria.
Y eso sería políticamente muy costoso.
Gaspar tiene dos caminos.
Uno: quedarse con el discurso de diputado opositor, votar en contra y permitir que cada priista hable por su cuenta.
Dos: asumir realmente el liderazgo del PRI y decir:
“Si estamos en contra de seguir endeudando a Yucatán, todos tenemos que dar la cara. Incluido nuestro senador y exgobernador.”
Ese sería el verdadero golpe político.
Porque entonces la discusión dejaría de ser Morena contra PRI.
Pasaría a ser algo mucho más serio:
quién tiene autoridad moral para hablar de deuda pública.
Y AQUÍ ESTÁ LA PREGUNTA QUE GASPAR DEBE RESPONDER
¿Está dispuesto el presidente estatal del PRI a exigirle públicamente a Rolando Zapata que explique su postura sobre el nuevo endeudamiento de Yucatán y, al mismo tiempo, rinda cuentas sobre el endeudamiento de su propia administración?
Si la respuesta es sí, entonces Gaspar Quintal estará demostrando que su oposición es auténtica.
Si la respuesta es no, los ciudadanos tienen derecho a preguntarse si la defensa de las finanzas públicas termina exactamente donde comienza la disciplina partidista.
Porque una oposición de verdad no puede funcionar con excepciones.
No puede haber intocables.
Y mucho menos dentro del propio partido.
Gaspar Quintal ya votó.
Ahora falta lo más importante:
que haga que su propio senador dé la cara.
Porque si el PRI quiere recuperar la confianza de los yucatecos rumbo al 2027, tendrá que entender algo elemental:
la ciudadanía no solamente quiere saber quién votó contra la deuda.
Quiere saber quién está dispuesto a enfrentar a los suyos para defenderla.
Y ahí, precisamente ahí, comienza la verdadera oposición.
