EL PRESIDENTE DEL PAN QUE VINO A YUCATÁN… Y SALIÓ CORRIENDO DE LAS PREGUNTAS
¿EL PAN O EL GRUPO DE VILA?
Hay imágenes que valen más que mil discursos.
Y la de hoy en Yucatán es difícil de olvidar: el presidente nacional del PAN, Jorge Romero, rodeado de diputados panistas y tratando de escapar de la prensa mientras los periodistas le preguntaban por la crisis interna de su partido.
No fue una entrevista complicada.
No le preguntaron por asuntos personales.
Le preguntaron por algo que debería poder responder cualquier dirigente nacional que tenga el control de su partido:
¿Quién está decidiendo las candidaturas del PAN en Yucatán rumbo a 2027?
Y Jorge Romero no respondió.
Dijo que hoy no hablaría del tema porque lo importante era el informe de Cecilia Patrón.
¿De verdad?
¿Ahora resulta que la crisis interna del PAN puede esperar?
¿Que las acusaciones de Renán Barrera pueden esperar?
¿Que los cuestionamientos sobre Mauricio Vila pueden esperar?
¿Que las dudas sobre las candidaturas pueden esperar?
Entonces, ¿cuándo piensa hablar el presidente nacional del PAN?
Porque si un dirigente nacional no puede responder una pregunta incómoda en Yucatán, difícilmente puede presumir que tiene el control político de su partido.
NO FUE UNA CONFERENCIA DE PRENSA. FUE UNA HUIDA
La escena dice mucho.
Jorge Romero no enfrentó los cuestionamientos.
Salió.
Y mientras salía, diputados como Elías Lixa, Álvaro Cetina y Roger Torres lo acompañaban.
La fotografía política es demoledora:
el presidente nacional del PAN necesita una barrera humana para evitar a la prensa que le pregunta por la crisis de su propio partido.
Eso no parece liderazgo.
Parece protección.
Y entonces surge una pregunta todavía más incómoda:
¿A quién estaban protegiendo: al presidente nacional o a las respuestas que no quiso dar?
Porque si todo está en orden, si no existen acuerdos previos, si nadie está repartiendo candidaturas, si Mauricio Vila no tiene control sobre las decisiones y si Renán Barrera está equivocado, la respuesta debería ser sencilla.
Se dice.
Se explica.
Se desmiente.
Se acabó.
Pero no.
Silencio.
Y después, salida apresurada.
RENÁN ABRIÓ LA CAJA DE PANDORA
Renán Barrera no solamente anunció su salida del Comité Ejecutivo Nacional.
Puso sobre la mesa una acusación política de enorme gravedad: que las candidaturas en Yucatán podrían estar siendo entregadas al grupo de Mauricio Vila.
Y ahí está el verdadero problema.
Porque si Renán está equivocado, Jorge Romero tiene la obligación política de exhibirlo públicamente.
Pero si Renán tiene razón, entonces el problema es todavía mayor.
Porque significaría que el PAN que habla de democracia, ciudadanía y renovación estaría reproduciendo exactamente aquello que la sociedad ya está cansada de ver:
las candidaturas repartidas entre grupos que llevan años ocupando los espacios de poder.
Entonces la pregunta ya no es solamente qué pasó con Renán Barrera.
La pregunta es:
¿Quién repartirá el PAN de Yucatán en 2027?
¿EL PAN O EL GRUPO DE VILA?
Aquí es donde Jorge Romero tiene una oportunidad histórica de demostrar que no es solamente el presidente nacional de una estructura partidista, sino el dirigente de un partido que pretende recuperar la confianza ciudadana.
Que diga claramente:
¿Mauricio Vila está interviniendo en la definición de las candidaturas?
¿Tiene candidatos comprometidos?
¿Tiene posiciones reservadas?
¿Existe algún acuerdo con su grupo?
¿Ya se decidió quién encabezará las candidaturas federales?
¿Quién decidirá las diputaciones locales?
¿La militancia tendrá la última palabra?
¿O las decisiones ya fueron tomadas por las mismas élites que han controlado al PAN durante años?
No debería ser tan difícil contestar.
A menos que las respuestas sean políticamente incómodas.
EL PROBLEMA DEL PAN NO ES RENÁN: ES EL CANSANCIO DE LA GENTE
El PAN parece estar cometiendo un error monumental si cree que el problema es Renán Barrera.
No.
Renán solamente está haciendo visible una fractura que ya estaba ahí.
El verdadero problema es que los ciudadanos están cansados de que los partidos hablen de renovación mientras reciclan a los mismos personajes.
Cansados de que quienes ya gobernaron quieran seguir colocando candidatos.
Cansados de que las candidaturas parezcan premios de lealtad.
Cansados de que los partidos se acuerden de la ciudadanía únicamente cuando necesitan votos.
Y aquí el PAN debe tener mucho cuidado.
Porque 2027 no será una elección para premiar trayectorias políticas. Será un examen ciudadano.
Y si el PAN decide presentar nuevamente a los mismos grupos, con los mismos nombres y las mismas prácticas, tendrá que explicarle a la sociedad qué es exactamente lo que pretende cambiar.
JORGE ROMERO TIENE UN PROBLEMA: LA FALTA DE EXPERIENCIA NO SE OCULTA CON ESCOLTAS
La juventud no es un defecto.
Pero la falta de experiencia política sí puede convertirse en un problema cuando un dirigente no sabe enfrentar una crisis.
Jorge Romero puede tener la edad, el cargo y la estructura.
Pero un presidente nacional de partido debe entender algo elemental:
cuando las preguntas son difíciles, no se huye; se responde.
La política no consiste solamente en aparecer en fotografías, dar discursos y acompañar informes.
También consiste en enfrentar a los adversarios, enfrentar a los críticos y, sobre todo, enfrentar a los propios problemas.
Hoy, Jorge Romero tuvo esa oportunidad.
Y decidió no hacerlo.
Eso deja una interrogante que seguramente acompañará al PAN durante los próximos meses:
¿El presidente nacional dirige al PAN de Yucatán o solamente viene a Yucatán a respaldar las decisiones que otros ya tomaron?
Y AHORA VIENE LA PARTE QUE MÁS LE DEBE PREOCUPAR AL PAN
Si las candidaturas ya están pactadas, que lo digan.
Si Mauricio Vila no tiene influencia, que lo demuestren.
Si Renán Barrera miente, que lo desmientan.
Si la militancia decidirá, que garanticen el proceso.
Pero que no pretendan resolver una crisis política con fotografías, abrazos, discursos y evasivas.
Porque una cosa es controlar un partido.
Y otra muy diferente es convencer a los ciudadanos.
El PAN puede repartir candidaturas.
Puede cerrar acuerdos.
Puede acomodar grupos.
Puede proteger carreras políticas.
Puede colocar a quienes considere convenientes.
Lo único que no puede repartir en una oficina es el voto de los ciudadanos.
Ese voto pertenece a la gente.
Y ahí está el verdadero peligro para el PAN:
pueden decidir quién aparece en la boleta, pero no pueden decidir quién gana.
Hoy Jorge Romero no perdió una discusión con la prensa.
Perdió una oportunidad para demostrar liderazgo.
Y mientras él evitaba las preguntas, Renán Barrera consiguió exactamente lo contrario:
poner al PAN a hablar de lo que no quería hablar.
Ahora la pelota está en la cancha de Jorge Romero.
Que deje de esconderse detrás de un informe, detrás de diputados o detrás de discursos.
Que salga y responda.
Porque Yucatán merece saber si en 2027 va a elegir candidatos del PAN…
o si el PAN simplemente va a obedecer las decisiones de los mismos grupos de siempre.
Y si la respuesta es lo segundo, quizá el problema para Acción Nacional no sea Renán Barrera.
Quizá el problema sea que los ciudadanos ya estén cansados de que les quieran vender como renovación lo que solamente es el regreso de los mismos.
