YUCATÁN SE QUEDA A OSCURAS… Y SUS POLÍTICOS SE HACEN LOS DESENTENDIDOS.
25 mil reportes de apagones, una red obsoleta y una promesa de solución hasta 2028. ¿Y los senadores y diputados federales?
Hay momentos en los que la política deja de ser discurso y se convierte en una obligación.
Y los apagones que están sufriendo los yucatecos son precisamente uno de esos momentos.
El propio director de la Agencia de Energía de Yucatán, Pablo Gamboa Miner, reconoció que el principal problema ya no es la generación, sino la distribución: líneas antiguas, transformadores y una infraestructura que no tiene capacidad suficiente para responder a las necesidades actuales.
Y después vino la frase que debería haber encendido todas las alarmas políticas:
los problemas podrían continuar hasta 2028.
Durante una reciente contingencia, los reportes llegaron a alrededor de 25 mil llamadas, frente a un promedio habitual de entre 600 y mil. De ellas, unas 23 mil correspondieron a Mérida.
Yucatán no está pidiendo un lujo.
Está pidiendo electricidad.
Pero mientras las familias están tirando alimentos a la basura, mientras comerciantes pierden mercancía y mientras miles de ciudadanos soportan horas de calor sin ventiladores ni aire acondicionado, surge una pregunta incómoda:
¿Dónde están nuestros senadores y diputados federales?
¿Dónde está Verónica Camino Farjat?
¿Dónde está Jorge Carlos Ramírez Marín?
¿Dónde está Rolando Zapata Bello?
¿Dónde están Rocío Barrera Puc, Jorge Luis Sánchez Reyes, Óscar Brito Zapata, María Isabel Rodríguez Heredia, Jazmín Villanueva Moo y Jessica Saidén Quiroz?
¿Dónde están Ivonne Ortega Pacheco, Lorena García Jimeno Alcocer, Luis Agustín Rodríguez Torres y Rafael Gerardo Montalvo Mata, entre los representantes federales de Yucatán?
No se trata de preguntar de qué partido son.
Se trata de preguntar qué están haciendo por Yucatán.
Porque cuando el ciudadano se queda sin luz, no importa si votó por Morena, PAN, PRI, PVEM o Movimiento Ciudadano.
El refrigerador no distingue colores partidistas.
La comida se echa a perder igual.
El negocio pierde dinero igual.
La familia sufre igual.
El recibo de la CFE tampoco tiene descuento por filiación partidista.
Y mientras tanto, Pablo Gamboa Miner parece conformarse con explicar el problema
Aquí también hay que hablar claro.
Pablo Gamboa Miner tiene razón en una cosa: el problema de la distribución eléctrica es real y buena parte de la infraestructura requiere modernización.
Pero reconocer el problema no equivale a resolverlo.
Decir que los apagones podrían prolongarse hasta 2028 no puede convertirse en una especie de certificado de impunidad administrativa.
Porque entonces cualquiera podría decir:
“Sí, tenemos un problema, pero espérense dos años.”
¿Y mientras tanto qué?
¿Quién responde por las pérdidas de los ciudadanos?
¿Quién responde por los alimentos que terminan en la basura?
¿Quién responde por los pequeños negocios que pierden ventas?
¿Quién responde cuando un equipo eléctrico se daña?
¿Quién responde por las familias que pasan horas sin electricidad en medio del calor yucateco?
La Agencia de Energía no controla por sí sola la red de distribución de la CFE, eso debe quedar perfectamente claro. Pero precisamente por eso su función debería ser coordinar, gestionar, presionar, exigir y transparentar avances, no solamente explicar por qué las cosas están mal.
El propio Gobierno estatal ha señalado que las líneas de transmisión y distribución presentan antigüedad y obsolescencia y que se han solicitado inversiones a la CFE y a la Secretaría de Energía.
Entonces queremos saber:
¿Qué se solicitó?
¿Cuánto dinero?
¿Para qué obras?
¿Cuáles son las fechas?
¿Qué transformadores serán sustituidos?
¿Qué líneas serán modernizadas?
¿Qué municipios tienen prioridad?
¿Qué metas se pueden medir antes de 2028?
Porque decir “estamos trabajando” ya no alcanza.
Y A LOS LEGISLADORES: MENOS FOTOGRAFÍAS Y MÁS RESULTADOS
Aquí es donde la responsabilidad política cambia de dimensión.
Los senadores y diputados federales tienen herramientas que el ciudadano común no tiene.
Pueden subir a tribuna.
Pueden presentar puntos de acuerdo.
Pueden exigir información.
Pueden convocar reuniones.
Pueden cuestionar a funcionarios federales.
Pueden gestionar presupuesto.
Pueden exigir un calendario de inversiones.
Pueden colocar el problema de Yucatán en la agenda nacional.
Entonces háganlo.
No queremos publicaciones en Facebook.
No queremos fotografías entregando apoyos.
No queremos selfies en eventos.
No queremos comunicados diciendo que “seguimos trabajando por Yucatán”.
Queremos que se vea el trabajo donde realmente importa: en la solución.
Porque resulta demasiado fácil aparecer cuando hay cámaras.
Lo difícil es enfrentarse a la CFE y preguntar:
“¿Cuándo van a resolver el problema de Yucatán?”
Lo difícil es exigir:
“¿Cuánto dinero van a invertir?”
Lo difícil es preguntar:
“¿Por qué una red que ya sabemos que es obsoleta continúa operando en estas condiciones?”
Y lo verdaderamente difícil es regresar a Yucatán y explicarle al ciudadano:
“Esto fue lo que conseguimos.”
Eso es representar.
Lo demás es propaganda.
2027 ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA
Y aquí está el detalle que quizá algunos políticos están olvidando.
En 2027 volverán las campañas.
Volverán los recorridos.
Volverán los abrazos.
Volverán las promesas.
Volverán las fotografías con vecinos.
Volverán los discursos sobre “estar cerca de la gente”.
Pero entonces habrá que hacer una pregunta muy sencilla:
¿Dónde estuvieron cuando se fue la luz?
Porque la memoria ciudadana también vota.
Y será interesante saber qué explicación tendrán quienes hoy tienen un escaño federal cuando un ciudadano les diga:
“Yo te vi en muchas fotografías, pero nunca te vi defendiendo mi problema.”
La política no puede convertirse en una profesión de imagen.
Un cargo de elección popular no es un premio.
Es una responsabilidad.
Yucatán tiene tres senadores.
Tiene una docena de diputados federales.
Tiene representantes de prácticamente todos los partidos.
Tiene recursos públicos destinados a que cumplan su función.
Entonces el ciudadano tiene derecho a exigirles:
¿Qué hicieron por los apagones?
Y no mañana.
Ahora.
YA NO QUEREMOS EXPLICACIONES, QUEREMOS ELECTRICIDAD
Pablo Gamboa Miner puede explicar que la generación estará cubierta.
Puede explicar que Mérida IV ya opera.
Puede hablar del gasoducto.
Puede hablar de autosuficiencia energética para 2027-2028.
Pero mientras la infraestructura de distribución siga fallando, al ciudadano poco le sirve saber que existe energía suficiente si esa energía no llega a su casa.
Ahí está la contradicción.
Podemos tener plantas nuevas.
Podemos tener gas.
Podemos tener proyectos eólicos.
Podemos tener parques fotovoltaicos.
Podemos hablar de autosuficiencia.
Pero si la red no puede distribuir correctamente la electricidad, el ciudadano seguirá viendo lo mismo: el foco apagado.
Y eso es precisamente lo que la Agencia de Energía debería estar ayudando a resolver con mucha mayor contundencia.
Porque 2028 no puede convertirse en una fecha de resignación.
Debe ser, en todo caso, una fecha límite para tener una red moderna y confiable.
Y antes de llegar ahí tiene que haber resultados medibles.
A LOS SENADORES Y DIPUTADOS DE YUCATÁN LES TOCA DAR LA CARA
No importa el partido.
No importa quién gobierne.
No importa quién controle la CFE.
Ustedes representan a Yucatán.
Así que dejen de esconderse detrás de las siglas.
Dejen de pensar solamente en la próxima candidatura.
Dejen de confundir representación con presencia en redes sociales.
Y hagan algo elemental:
defiendan a quienes les dieron el voto.
Porque mientras ustedes tienen luz en sus oficinas, aire acondicionado, computadoras, teléfonos y recursos para trabajar, hay familias que pasan horas esperando que vuelva la electricidad.
Y mientras ustedes pueden comprar nuevamente lo que se les eche a perder, hay familias que no pueden darse ese lujo.
El ciudadano paga el recibo.
El ciudadano paga sus alimentos.
El ciudadano paga sus impuestos.
El ciudadano paga las pérdidas.
Y también paga los salarios de quienes supuestamente lo representan.
Por eso tiene todo el derecho de exigirles resultados.
Y si no pueden conseguirlos, al menos tengan la honestidad política de decir qué están haciendo y qué no han podido hacer.
Porque lo que ya no puede seguir ocurriendo es que Yucatán se quede a oscuras mientras la política permanece iluminada solamente por los flashes de las cámaras.
Menos propaganda.
Menos fotografía.
Menos discurso.
Más gestión.
Más presión.
Más resultados.
Porque cuando llegue 2027, quizá los políticos vuelvan a pedir el voto.
Y entonces el ciudadano podrá responderles con una sola pregunta:
“¿Y dónde estabas cuando se fue la luz?”
