Morena Yucatán: Mayoría que se esconde
La escena fue patética. Una bancada que presume mayoría legislativa, pero que actúa con la cobardía política de quien sabe que no está a la altura del cargo. Los diputados de Morena en Yucatán convocaron a una supuesta rueda de prensa que, en los hechos, fue un encierro partidista, selectivo y vergonzoso, donde solo tuvieron cabida los medios cómodos, dóciles y funcionales.
Cuando el poder se ejerce con miedo, se convierte en mediocridad institucional. Y eso fue lo que exhibieron: miedo a las preguntas, pavor al contraste de ideas y terror a la crítica. El presidente de la Junta de Gobierno, lejos de conducir con autoridad y conocimiento, mostró una indigencia intelectual alarmante, arrastrando consigo a una bancada que parece no entender ni el peso ni la responsabilidad del cargo que ocupa.
El daño no se queda en el Congreso. Esta conducta golpea directamente al gobernador, también de Morena, quien ha insistido —al menos en el discurso— en un gobierno abierto, cercano y transparente. Mientras el Ejecutivo intenta sostener una narrativa de puertas abiertas, sus diputados cierran filas, cierran micrófonos y cierran la democracia. La contradicción es brutal y el costo político es inevitable.
La pregunta es tan simple como demoledora: si así desprecian a los medios, ¿qué pueden esperar los ciudadanos que les dieron su voto? ¿Qué trato recibirá quien exija cuentas, quien incomode, quien piense distinto? La respuesta ya la dieron: exclusión, silencio y desprecio.
Peor aún es la incompetencia de quienes los asesoran. No hay estrategia, no hay mensaje, no hay altura política. Hay improvisación, ignorancia y una peligrosa combinación de soberbia con desconocimiento. Gobernar con mayoría no es gritar consignas ni esconderse en la sede de un partido; es entender el poder y ejercerlo con responsabilidad, algo que claramente no saben hacer.
Morena llegó prometiendo regeneración, pero en Yucatán empieza a oler a viejo autoritarismo reciclado, a prácticas que creíamos superadas: control de la prensa, cerrazón institucional y desprecio por la rendición de cuentas. La mayoría, cuando se ejerce desde la ignorancia, se transforma en abuso.
Que no se equivoquen: no le temen a los medios, le temen a la verdad. Y un poder que huye de la verdad está condenado a fracasar.
