Lo ocurrido este jueves 5 de marzo de 2026 a las 8:15 de la mañana en la estación 105.9 Estéreo no fue un simple tropiezo en radio. Fue una exhibición preocupante del nivel de preparación del Consejero Jurídico del Gobierno del Estado de Yucatán.
En plena entrevista, cuando intentaba explicar a partir de cuándo podría tramitarse el CURP biométrico, un radioescucha hizo una pregunta básica y totalmente válida:
“Soy extranjero con residencia permanente, ¿también debo tramitar mi CURP biométrico?”
La respuesta fue desconcertante. El funcionario atinó a decir: “No es lo mismo residencia que nacionalidad… lo voy a averiguar.”
¿En serio?
Estamos hablando del titular de la Consejería Jurídica del Estado. Su responsabilidad no es decorar boletines ni posar para la fotografía oficial. Su función es conocer el marco legal, anticipar escenarios, interpretar normas y brindar certeza jurídica a la población.
La diferencia entre nacionalidad y residencia es un concepto elemental en derecho. Más aún cuando el tema involucra identidad oficial, registro poblacional y posibles obligaciones administrativas para extranjeros con estancia regular en México. No se trataba de una pregunta técnica rebuscada; era una duda práctica que miles de personas podrían tener.
Decir “lo voy a averiguar” en una conversación privada sería entendible. Decirlo al aire, cuando se presenta como la voz autorizada del gobierno en un tema jurídico, refleja improvisación.
El problema no es equivocarse. El problema es no estar preparado.
En un estado donde cada decisión administrativa tiene impacto directo en ciudadanos, empresarios, inversionistas y residentes extranjeros, la Consejería Jurídica debería ser sinónimo de certeza, no de titubeo.
Hoy quedó claro que hay funcionarios más preocupados por la narrativa que por el conocimiento. Más enfocados en la imagen que en el contenido. Y eso, cuando se trata de asuntos legales, es delicado.
Gobernar no es posar. Explicar no es improvisar. Y ocupar un cargo público exige preparación permanente.
Yucatán merece funcionarios que sepan. No que “lo averigüen” después.
