ERMILO BARRERA: ENTRE LA AUTOPROMOCIÓN Y LA INCONGRUENCIA.
Algo está quedando claro en Yucatán: hay funcionarios que parecen más preocupados por construir una candidatura que por cumplir con la responsabilidad para la que fueron nombrados.
El secretario de Economía y Trabajo, Ermilo Barrera Novelo, se ha convertido en uno de los casos más evidentes de promoción política disfrazada de actividad gubernamental. Cada evento, cada recorrido y cada publicación en redes sociales parecen formar parte de una estrategia cuidadosamente diseñada para posicionar su imagen rumbo a futuras aspiraciones políticas dentro de Morena.
Sin embargo, existe un problema de origen: ni siquiera es un militante identificado del movimiento que pretende representar. Resulta difícil entender cómo alguien que busca proyectarse como figura de Morena no ha demostrado el compromiso político y partidista que miles de militantes sí han construido durante años desde las bases.
Pero la incongruencia no termina ahí.
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum ha pedido a los integrantes de la Cuarta Transformación actuar con austeridad, prudencia y mesura, evitando excesos y cualquier señal de alejamiento del pueblo, en Yucatán pareciera que algunos funcionarios decidieron hacer exactamente lo contrario.
La reciente difusión de una visita al proyecto del Tren Maya de carga en Progreso con jóvenes de COPARMEX terminó exhibiendo más la imagen personal del secretario que los beneficios de la obra. Lo que debía ser una actividad institucional terminó funcionando como otro episodio de posicionamiento político personal.
Y mientras se habla de transformación, cercanía con la gente y sensibilidad social, las imágenes muestran a un funcionario que en un día común de actividades utiliza prendas cuyo valor supera los cuatro mil pesos.
Cuatro mil pesos por una sola camisa.
Una cantidad que para muchas familias yucatecas representa el gasto de alimentación de varias semanas. Una cifra que para miles de trabajadores significa una parte importante de su salario mensual. Una realidad completamente distinta a la que viven los ciudadanos que todos los días enfrentan aumentos en los precios, problemas de empleo y dificultades económicas.
Nadie cuestiona que una persona pueda comprar la ropa que desee con su dinero. Lo que sí es válido cuestionar es la enorme distancia entre el discurso político que se intenta vender y la imagen que se proyecta públicamente.
La Cuarta Transformación nació precisamente como una crítica a los excesos, privilegios y élites políticas que gobernaban alejadas de la realidad social. Por ello resulta contradictorio que algunos de sus aspirantes pretendan convertirse en representantes del movimiento mientras reproducen conductas que durante años fueron severamente criticadas por el propio obradorismo.
La pregunta es inevitable: ¿qué está promoviendo realmente Ermilo Barrera? ¿El desarrollo económico de Yucatán o su propia candidatura?
Porque cuando la imagen del funcionario ocupa más espacio que los resultados de la dependencia, cuando las redes sociales parecen una plataforma electoral permanente y cuando la promoción personal se vuelve prioridad, los ciudadanos tienen derecho a sospechar que el verdadero proyecto no está en las oficinas de gobierno, sino en las urnas del futuro.
La política exige congruencia. Y hoy la distancia entre el discurso de austeridad y la realidad que proyecta el secretario de Economía es cada vez más difícil de ocultar.
Los yucatecos no necesitan funcionarios convertidos en influencers políticos. Necesitan servidores públicos que entiendan que el poder es para servir, no para promocionarse.
Porque mientras algunos buscan reflectores, miles de ciudadanos siguen esperando resultados.
