Las recientes renuncias de morenistas fundadores en Yucatán no son un hecho menor ni un simple ajuste administrativo: son una señal política que revela tensiones internas, reacomodos de poder y una redefinición silenciosa del proyecto que llevó a Morena al gobierno estatal.
La salida de Alpha Tavera Escalante, reconocida como la primera presidenta municipal emanada de Morena en Yucatán, no puede leerse como un trámite burocrático. Su trayectoria simboliza los años de resistencia, cuando el movimiento era oposición y enfrentaba estructuras tradicionales. Su renuncia representa algo más profundo: la sensación de desplazamiento de quienes construyeron el partido desde abajo.
A ello se suma la salida de Geovanna Campos, también identificada con el morenismo original, y la de Rogelio Castro Vázquez, quien ocupaba la delegación federal de Bienestar. En conjunto, estos movimientos no parecen aislados; configuran un patrón que sugiere fracturas o, cuando menos, incomodidades dentro del grupo gobernante.
El contexto agrava la lectura política. El actual gobernador, Joaquín Díaz Mena, llegó al poder bajo la bandera de la transformación, pero en su entorno cercano figuran perfiles como Jacinto Sosa, Salvador Vitelli y Alberto del Río Leal, vinculados históricamente a círculos políticos tradicionales y con cercanía al exgobernador panista Patricio Patrón Laviada.
Ese dato no es menor. Durante años, el discurso de Morena en Yucatán se construyó en contraste con el panismo histórico del estado. Hoy, el tablero luce distinto: antiguos adversarios convergen en espacios de poder, mientras fundadores del movimiento se retiran o son desplazados.
Y mientras en el ámbito estatal se reacomodan las piezas, en el municipal también se mueven las aspiraciones. La actual alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, no ha ocultado su proyecto político: buscar la reelección en 2027 y, desde ahí, perfilarse hacia la gubernatura en 2030. Su apellido y su historia política la colocan en una posición estratégica dentro del panismo yucateco, lo que anticipa una contienda futura donde las alianzas y rupturas actuales podrían cobrar factura.
Así, el “tablero raro” que hoy observa la ciudadanía podría ser el reflejo de una transición interna aún no resuelta. Morena enfrenta el desafío de mantener cohesión sin perder identidad, mientras el PAN reorganiza sus cartas con miras al mediano plazo.
En política, las formas importan, pero las salidas también hablan. Y en Yucatán, las renuncias de fundadores y las aspiraciones adelantadas no son coincidencias: son señales de que la carrera por el 2027 y el 2030 ya comenzó.
