La política debería ser el espacio donde se defienden las causas del pueblo, donde se lucha por la justicia social y donde quienes ocupan un cargo público entienden el enorme privilegio —y responsabilidad— que significa representar a millones de mexicanos. Sin embargo, lo ocurrido con el diputado federal Sergio Mayer es una muestra dolorosa de cómo algunos han convertido la política en un simple trampolín para alimentar su ego y mantenerse bajo los reflectores.
Resulta indignante que un legislador que obtuvo un escaño en la Cámara de Diputados —un lugar que miles de ciudadanos, activistas y luchadores sociales quisieran ocupar para impulsar leyes a favor de la igualdad de oportunidades, del bienestar social y de quienes menos tienen— haya decidido pedir licencia para participar en un reality show como La Casa de los Famosos.
No estamos hablando de una ausencia por motivos de salud, ni de una causa social urgente, ni de una misión diplomática. Se trató de haber abandonado el trabajo legislativo para ir a encerrarse en un programa de televisión, rodeado de cámaras, polémicas y escándalos, todo con tal de seguir alimentando un protagonismo personal que parece estar por encima del compromiso con la ciudadanía.Con un sueldo aproximado de 79 mil pesos mensuales, este tipejo solo ha alcazado a meter 5 iniciativas cero aprobadas, 3 pensientes, 1 retirada 1 desechada, no se presento a 19 votaciones, cuanto le descontarian a trabajador de Morena o cualquier ciudadano si faltara esas veces ? Ya se hubiese quedado sin trabajo. Solo ha subido 8 veces a tribuna.
Deberia Renunciar…..Ya!!
Mientras miles de mexicanos trabajan jornadas extenuantes para apenas llevar comida a su mesa, mientras muchos militantes y simpatizantes de Morena recorren calles, comunidades y colonias defendiendo un proyecto político que promete justicia social, uno de sus representantes decide que su prioridad es participar en un espectáculo televisivo.
Eso no sólo es una falta de seriedad: es una burla.
Una burla para quienes de alguna forma creyeron en él.
Una burla para quienes creen en la política como herramienta de transformación social.
Y, sobre todo, una burla para quienes jamás tendrán la oportunidad de ocupar una curul desde donde se pueden impulsar leyes que cambien la vida de millones de personas.
El Congreso no es un escenario de farándula. No es una plataforma para celebridades que quieren mantenerse vigentes. Es un espacio de responsabilidad pública donde se toman decisiones que afectan el presente y el futuro del país.
Por ello, el partido Movimiento Regeneración Nacional debería reflexionar seriamente sobre este episodio. Si el movimiento realmente busca dignificar la política y defender a los más pobres —principios que constantemente se pregonan—, entonces casos como el de Sergio Mayer no pueden pasar como si nada hubiera ocurrido.
Quien no entiende el peso de la responsabilidad pública simplemente no debería ocuparla.
Porque la política no es un reality show.
Y México no necesita diputados famosos; necesita diputados responsables.
