En política pública, especialmente en áreas estratégicas como la ciencia, la innovación y la tecnología, el tiempo no es un lujo: es una responsabilidad. Yucatán no puede permitirse retrasos en una dependencia que debería ser el eje del desarrollo del conocimiento, la investigación aplicada y la vinculación con el sector productivo.
La salida de Geovanna Campos dejó una percepción de estancamiento en un sector que exige dinamismo, visión estratégica y resultados medibles. La ciencia no admite improvisaciones ni curvas de aprendizaje prolongadas; requiere liderazgo técnico, Experiencia, planeación y ejecución eficiente.
En este contexto, el nombramiento de la maestra Mirna Alejandra Manzanilla Romero representa una nueva oportunidad para corregir el rumbo. Su trayectoria académica y experiencia en la Secretaria de Educación en Chetumal Quintana Roo y después en el Instituto Tecnológico de Mérida le otorgan conocimiento del ecosistema educativo y científico del estado.
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión no dependerá únicamente de su perfil personal, sino del equipo que decida conformar.
La Secretaría de Ciencia, Innovación y Tecnología no puede convertirse en espacio de cuotas políticas ni en refugio de lealtades partidistas. Para generar resultados reales necesita rodearse de gente preparada profesionalmente y con amplia experiencia, investigadores con trayectoria comprobada, especialistas en transferencia tecnológica, expertos en propiedad intelectual, planeadores estratégicos y perfiles con experiencia en vinculación empresarial. NO gente improvisada
La innovación no se decreta: se construye con talento técnico y con equipos interdisciplinarios capaces de diseñar políticas públicas basadas en evidencia. Si la nueva titular apuesta por integrar profesionales con experiencia, independientemente de su filiación política, enviará un mensaje claro de madurez institucional y compromiso con el desarrollo del estado.
Hoy más que nunca, Yucatán requiere proyectos de verdad, te tengan un gran impacto social, programas que impulsen la formación de talento joven, atracción de inversión tecnológica y alianzas sólidas entre academia, gobierno e iniciativa privada.
La oportunidad para la Mtra. Mirna Manzanilla, está en el Aire, pero si se rodea de gente inepta y no con los mejores perfiles, con experiencia real y capacidad probada, entonces solo va ser una más de paso, que solo fue a tapar un hueco, como le sucedio en la subsecretaría de asuntos religiosos.
