SOCIEDAD “VALIENTE”… ¿O NEGOCIO MUY BIEN CALCULADO?
En política, las coincidencias casi nunca son casualidad. Y cuando se repiten patrones, nombres y estructuras, lo prudente no es aplaudir… es preguntar.
Sergio Vadillo Lora ha venido posicionando su marca personal bajo el nombre de “Sociedad Valiente”, un concepto que, en apariencia, busca cohesionar ciudadanos bajo una narrativa de participación. Sin embargo, lo que empieza a emerger no es precisamente un movimiento social, sino algo que huele más a estrategia comercial disfrazada de causa.
Hoy aparece en escena Gran Sureste Desarrollos, una inmobiliaria que —qué conveniente— ofrece descuentos exclusivos a quienes forman parte de “Sociedad Valiente”. ¿Casualidad? Difícil de creer. Más bien parece una jugada donde la estructura social sirve como cartera de clientes potenciales. Porque cuando una “comunidad” termina vinculada a beneficios de compra de terrenos, la línea entre ciudadanía y negocio simplemente desaparece.
Aquí la pregunta es directa:
¿Se está construyendo un movimiento… o una base de consumidores cautivos?
Pero el tema no termina ahí.
El historial de Vadillo tampoco es menor. Su paso por el círculo cercano de Rolando Zapata Bello —primero como secretario particular cuando éste era Secretario General de Gobierno (2007-2012), su salida en 2009 y posterior regreso para convertirse en Jefe del Despacho hasta 2018— lo colocó en posiciones estratégicas del poder. Es decir, no estamos hablando de un improvisado.
Y justamente por eso, las cuentas deberían ser claras.
Porque si uno intenta hacer números —aun otorgándole un salario equivalente al de un gobernador— simplemente no cuadran con el nivel de gasto que hoy exhibe:
Campañas constantes de propaganda
Espectaculares visibles en distintos puntos
Eventos masivos, como la reciente celebración del Día de la Madre con miles de asistentes
Distribución personalizada de regalos, como panecillos enviados a domicilios específicos
Esto último abre otra interrogante aún más delicada:
¿De dónde salió la base de datos con nombres, direcciones y fechas de cumpleaños?
No es un tema menor. Es información personal. Y cuando se utiliza con fines políticos o de posicionamiento, sin transparencia, se entra en un terreno peligroso que raya en la violación de la privacidad.
Lo irónico es que este método no es nuevo. Ya se vio antes en campañas políticas del pasado. Es, como se dice coloquialmente, cartucho quemado. Pero lo preocupante no es que se repita la estrategia… sino que nadie explique su financiamiento ni su origen.
Al final, todo converge en la misma pregunta que sigue sin respuesta:
¿De dónde está saliendo tanto dinero?
Porque una cosa es construir liderazgo social… y otra muy distinta es montar una operación que mezcla política, negocio inmobiliario y manejo opaco de datos personales.
Y en ese cruce, lo que menos hay es valentía.
Ahí lo que sobra… es cálculo.
